Cómo Europa socavó su propia seguridad energética

Europa ha abandonado deliberadamente la energía nuclear en las últimas décadas, pero esa decisión ha tenido consecuencias profundas. Nuevos análisis muestran que un mayor uso de la energía nuclear habría fortalecido la seguridad energética, reducido la dependencia de importaciones y recortado considerablemente las emisiones de CO2. Las cifras que dejan al descubierto este error estratégico europeo.

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Ursula von der Leyen: Europa ha cometido un error estratégico. Bron: ChatGPT

Clintel Foundation
Date: 23 de marzo 2026

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El pasado martes, en la Cumbre de Energía Nuclear de 2026 en París, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró:

“Fue un error estratégico que Europa diera la espalda a una fuente de energía fiable, asequible y con bajas emisiones.”

Se refería a la energía nuclear, señalando que en 1990 un tercio de la electricidad europea procedía de esta fuente y que hoy representa aproximadamente el 15 %:

“Esta reducción de la cuota nuclear fue una decisión.”¹

Esa decisión plantea una pregunta: ¿qué habría ocurrido si se hubiera tomado otra distinta? En concreto, ¿cómo sería hoy el mix energético de la UE si el bloque hubiera apostado por un futuro basado en la energía nuclear?

En este artículo analizo esta cuestión desde una perspectiva cuantitativa. Presento dos escenarios hipotéticos a partir de comienzos de los años 2000, cuando el consumo nuclear de la UE-27 alcanzaba su punto máximo. En el primer escenario supongo que, en lugar de reducir su parque nuclear, Europa habría seguido una trayectoria de crecimiento moderado. En el segundo escenario, supongo que Europa habría retomado el ritmo de construcción nuclear (principalmente en Francia) de aproximadamente 1970 a 1990, incorporando unos siete nuevos reactores cada año.

El parque nuclear de la UE-27 comenzó en la década de 1960. A mediados de los años noventa había 136 reactores repartidos en más de 50 centrales, impulsados en gran medida por el programa de construcción dirigido por el Estado francés. Entre 1975 y 1990, 52 nuevos reactores se conectaron a la red francesa, uno de los mayores éxitos de expansión nuclear de la historia.

Pero los vientos a favor se convirtieron en vientos en contra.

Bulgaria y Lituania cerraron centrales como condición para su adhesión a la UE. Alemania cerró ocho reactores inmediatamente después de Fukushima en marzo de 2011 y clausuró su último reactor operativo en abril de 2023. Suecia cerró cuatro de sus doce reactores comerciales. Francia empezó a replantear su compromiso con la energía nuclear. En 2024, el parque nuclear de la UE-27 contaba con 100 reactores. El consumo nuclear descendió desde un máximo de 10,1 exajulios (EJ) en 2004 hasta 7,1 EJ.

Mientras tanto, el consumo de gas se mantuvo elevado y el carbón —aunque en descenso— seguía situándose justo por debajo de 5 EJ en 2024. La figura siguiente muestra la evolución del consumo en la UE-27 de estas tres fuentes a lo largo de este siglo.

Para analizar cómo podría haber evolucionado de forma distinta la trayectoria energética de Europa, planteo dos escenarios.

Escenario 1 — Revertir el descenso

El consumo de energía nuclear en la UE-27 disminuyó en 0,096 EJ al año entre 2000 y 2024. ¿Y si, en lugar de disminuir, hubiera crecido a ese mismo ritmo? Partiendo de 9,4 EJ en 2000 y sumando 0,096 EJ anuales, la energía nuclear habría alcanzado 11,7 EJ en 2024, lo que equivale aproximadamente a 155 reactores en funcionamiento. Este escenario supone un aumento de 4,6 EJ en el consumo nuclear de la UE-27 en comparación con lo ocurrido en realidad.

Escenario 2 — Repetir la expansión

Entre 1970 y 1990, el consumo nuclear en la UE pasó de 0,18 EJ a 7,95 EJ, es decir, aumentó en 0,39 EJ al año. ¿Y si ese mismo ritmo de crecimiento se hubiera mantenido desde el máximo de 2004? En 2024, la UE habría contado con unos 238 reactores produciendo 17,9 EJ. Esto habría supuesto un aumento de 10,8 EJ respecto a lo ocurrido en realidad, aproximadamente el doble del consumo nuclear alcanzado en 2004. Este escenario habría requerido un compromiso político similar al de Francia en los años setenta, con unos siete nuevos reactores entrando en funcionamiento cada año.

La figura siguiente muestra la evolución completa del parque de reactores de la UE-27 junto con ambas trayectorias hipotéticas.

La siguiente cuestión es qué habría podido sustituir esa generación nuclear adicional en los escenarios hipotéticos.

Asigno la producción adicional de energía nuclear a tres fuentes: (1) gas ruso por gasoducto, (2) gas natural licuado (GNL) de Qatar y (3) carbón de la UE. La tabla siguiente muestra el origen de las importaciones de gas de la UE en 2024. El análisis toma 2024 como referencia y supone de forma simplificada una sustitución directa de energía (EJ por EJ).²

Los resultados de esta sustitución se muestran en la tabla siguiente. En ambos escenarios, tanto el gas ruso como el GNL catarí quedarían completamente sustituidos. En el escenario más moderado, además, se sustituiría el 66 % del consumo de carbón, y en el escenario de expansión, se eliminaría todo el carbón.

La brecha nuclear en el escenario de “revertir el descenso” es de 4,6 EJ, más de tres veces el volumen combinado de importaciones de Rusia y Qatar (1,5 EJ). En términos energéticos, la UE-27 podría haber eliminado completamente estas importaciones.

Además, este escenario reduce en dos tercios el uso de carbón en la UE, quedando aproximadamente 1,6 EJ concentrados en Alemania y Polonia. El escenario de expansión elimina todo el carbón y aún deja un excedente de 4,6 EJ de capacidad.

La tabla siguiente muestra las implicaciones de estos escenarios para las emisiones de dióxido de carbono de la UE-27, que habrían sido entre un 15 % y un 21 % menores en 2024 que en la realidad. Es decir, además de un error estratégico, el abandono de la energía nuclear también supuso un coste importante en otro objetivo prioritario del bloque: la reducción de emisiones.

Las figuras siguientes muestran el consumo energético de la UE-27 en cada uno de los escenarios. Se presentan los valores reales de energía nuclear, gas y carbón hasta 2024, mientras que las líneas discontinuas muestran las trayectorias hipotéticas a partir del máximo de 2004, coherentes con la secuencia de sustitución descrita anteriormente.

Ambos escenarios muestran cómo la energía nuclear superaría al gas y cómo el carbón prácticamente desaparecería.

Ursula von der Leyen tiene toda la razón al afirmar que la decisión de Europa de reducir su dependencia de la energía nuclear fue un error estratégico. Esa decisión también ralentizó de forma significativa el compromiso europeo con una descarbonización profunda. Los escenarios analizados lo dejan claro.

La política energética europea en los últimos cuatro años ha estado marcada por dos grandes crisis: la dependencia del gas ruso tras la invasión de Ucrania en 2022 y las perturbaciones en el suministro derivadas del conflicto en Oriente Medio en 2026, con sus efectos en los precios del gas. Estas crisis podrían haberse evitado, o al menos mitigado en gran medida.

Cada vez existe mayor reconocimiento en Europa de que las decisiones relacionadas con la energía nuclear fueron erróneas. La garantía de 200 millones de euros anunciada por Von der Leyen para apoyar los reactores modulares pequeños es un primer paso para retomar el rumbo, y la UE no parte de cero. Sin embargo, la recuperación llevará tiempo.

Fuentes: Todos los datos de consumo y comercio de gas utilizados en este artículo proceden del Energy Institute Statistical Review of World Energy. El número de reactores se ha recopilado a partir de los registros PRIS del OIEA sobre aperturas y cierres. Gráficos elaborados por el autor con Claude AI. Una hoja de cálculo con los datos necesarios para reproducir el análisis está disponible para los suscriptores de pago al final del artículo.

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Notas

  1. Cabe señalar que Von der Leyen era ministra (de Trabajo y Asuntos Sociales) en 2011 en el gobierno de la canciller Angela Merkel, cuando Alemania tomó la fatídica decisión de abandonar la energía nuclear. En aquel momento afirmó: “Por eso debemos despedirnos de certezas antiguas.” Los políticos deberían ajustar sus posiciones en función de nueva información y de las lecciones aprendidas.
  2. Algunas observaciones: estos escenarios hipotéticos son medidas simplificadas. El análisis de sustitución parte de la idea de que la producción nuclear adicional sustituye a los combustibles fósiles siguiendo un orden estricto de prioridad que yo mismo he establecido, lo cual, evidentemente, es una simplificación. En la práctica, la sustitución habría sido más desordenada y distribuida de forma desigual entre los Estados miembros. El ritmo de construcción de 1970–1990, utilizado en Repetir la expansión, probablemente habría requerido un programa industrial centralizado y dirigido por el Estado, algo que quizá no habría sido políticamente viable.
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Este artículo se publicó por primera vez el 16 de marzo en el Substack de Roger Pielke Jr.: The Honest Broker.

Traducido para Clintel Foundation por Tom van Leeuwen.

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