La Asociación Española de Realistas Climáticos celebra conferencia: “Sin datos no hay crisis”
A mediados de noviembre se celebró en Madrid la primera conferencia de la Asociación Española de Realistas Climáticos (ARC). El encuentro atrajo a una sala llena en la Universidad Francisco Marroquín. Los organizadores —un grupo de científicos de disciplinas como la climatología, la meteorología, la biología y la geología— afirmaron que su objetivo era abrir un debate alternativo sobre el cambio climático. Su mensaje central: menos consignas y más pruebas. “Sin datos no hay crisis; sin debate no hay ciencia”.
El presidente de la ARC, el Dr. Javier Vinós, inauguró la jornada, según informa el diario Libertad Digital. Recordó el objetivo de la asociación: “combatir el alarmismo climático” y “fomentar el libre debate sobre cuestiones climáticas, medioambientales y energéticas”.
Según Vinós, gran parte de la cobertura mediática queda atrapada en una interpretación unilateral de los datos. Señaló la prolongada tendencia al enfriamiento en la historia geológica. “La Tierra atraviesa un período excepcionalmente frío: desde hace cincuenta millones de años experimenta un proceso de enfriamiento”, afirmó. El calentamiento reciente lo atribuye principalmente a la variabilidad natural.
Vinós también fue crítico respecto a la forma de tratar al CO₂ en la discusión. “Nadie sabe con exactitud hasta qué punto el CO₂ influye en el clima”, sostuvo. Al mismo tiempo, describió este gas como un componente esencial para el crecimiento vegetal. “El CO₂ es probablemente la contribución más valiosa de la humanidad a la biosfera”.
El papel de los medios y el gobierno
El geógrafo Javier del Valle abordó la forma en que se presenta el cambio climático. Recordó la década de 1970, cuando los periódicos advertían de una inminente edad de hielo. A su juicio, esto demuestra cómo los marcos narrativos sobre el clima pueden cambiar sin que el público reciba información clara sobre las incertidumbres.
Del Valle se refirió al Manual de Comunicación del Ministerio para la Transición Ecológica de España, que establece directrices sobre cómo debe comunicarse el cambio climático. Lo consideró una señal de comunicación políticamente dirigida.
Su crítica fue contundente: “¿Existe algo así como un consenso científico? Por supuesto que no, de lo contrario no estaríamos aquí”. Sobre el papel del miedo afirmó: “El alarmismo es rentable y nadie asume responsabilidad por ello”.
Incendios forestales, glaciares y fluctuaciones naturales
El profesor de medio ambiente José Ramón Arévalo sostuvo que los incendios forestales no son simplemente consecuencia del cambio climático. Según él, el abandono de las zonas rurales y la acumulación de biomasa son factores más relevantes. Su conclusión: “Los incendios no son una maldición de la Madre Naturaleza”.
El glaciólogo Javier González Corripio se centró en los glaciares y señaló que su retroceso comenzó antes de los niveles actuales de emisiones. “Los glaciares empezaron a retroceder antes del uso masivo del carbón y antes del aumento de la temperatura”, afirmó, recordando que el IPCC reconocía este hecho hasta 2003.
El climatólogo Saúl Blanco presentó investigaciones basadas en fósiles de diatomeas, en las que observó fuertes oscilaciones de temperatura en períodos históricos. Su conclusión: “No existe una tendencia clara de calentamiento. ‘Cambio climático’ es una contradictio in terminis, porque la Tierra no tiene un solo clima”.
Seguridad alimentaria y progreso tecnológico
El investigador danés Karl Iver Dahl-Madsen habló sobre la agricultura y la seguridad alimentaria. Según él, el hambre es principalmente consecuencia de problemas de gobernanza. Señaló la fuerte reducción de la subalimentación mundial hasta el 7 %. También defendió el uso de la tecnología en la agricultura y calificó la agricultura ecológica como una “retrotecnología”, por requerir más tierra y ser menos eficiente.
Durante un panel final se analizó el impacto político y social de las políticas climáticas. El físico nuclear Manuel Fernández Ordóñez advirtió contra medidas presentadas como necesarias para el clima pero que, según él, no se basan en datos.
El periodista Carmelo Jordá afirmó que el cambio climático se utiliza con frecuencia para justificar decisiones políticas, siendo el miedo una herramienta eficaz. El economista José Ramón Ferrandis destacó la capacidad de los países ricos para adaptarse a los riesgos. Del Valle reiteró que “el clima es por definición una realidad dinámica y cambiante”.
José María González Moya también subrayó la falta de evaluación técnica en muchas propuestas políticas. “Muchas medidas se desarrollan sin una evaluación técnica previa ni un análisis coste-beneficio”.
Espacio para otro debate
Al final de la jornada hubo una conclusión principal: según los participantes, el debate climático necesita más discusión abierta y menos marcos unilaterales. La ARC pretende ofrecer ese espacio difundiendo posiciones científicas que, a su juicio, reciben poca atención.
Aunque las ideas expuestas generan una considerable controversia en el ámbito científico, para el público presente quedó claro que la visión climática dominante ya no se acepta de forma incuestionable. Los organizadores lo interpretan como una señal de que el debate se está ampliando.
Este artículo apareció anteriormente en neerlandés en la página web de Nieuw Rechts y fue traducido al español por Tom van Leeuwen.
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