«No existe tal cosa como la energía renovable»

El geólogo, experto en energía y educador Scott Tinker cuestionó algunos de los supuestos centrales detrás de la transición energética moderna durante su reciente aparición en el popular pódcast Triggernometry: «No existe tal cosa como la energía renovable».

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Scott Tinker en el pódcast Triggernometry.

Scott Tinker en el pódcast Triggernometry

Clintel Foundation
20 de agosto de 2026

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Tinker sostuvo que los paneles solares y las turbinas eólicas pueden aprovechar flujos de energía que la naturaleza repone continuamente, pero los sistemas industriales necesarios para captar esa energía están fabricados a partir de materiales extraídos mediante minería, son manufacturados, reemplazados y, finalmente, desechados. Por lo tanto, denominar «renovable» a esta energía oculta la infraestructura física de la que depende.

Puedes ver la entrevista completa aquí:

El argumento de Tinker no es que la energía solar y eólica no tengan ningún papel. Por el contrario, recalcó repetidamente que no está en contra de la energía solar ni de la eólica. Pueden ser componentes útiles de un sistema energético diversificado, particularmente en lugares donde resulten técnica y económicamente adecuadas. Su objeción se dirige a la idea de que pueden simplemente sustituir a las fuentes de energía de alta densidad y despachables de las que depende la civilización industrial moderna.

Su perspectiva se basa en una combinación poco habitual de experiencia técnica y observación a escala mundial. Geólogo de formación, Tinker trabajó durante 17 años en el área técnica de la industria del petróleo y el gas antes de incorporarse a la Universidad de Texas en Austin, donde desarrolló una amplia unidad de investigación que combinaba estudios sobre energía, medio ambiente y economía. Posteriormente, viajó extensamente y realizó documentales sobre el funcionamiento real de los sistemas energéticos en distintas partes del mundo. Esa experiencia, explicó a los presentadores Konstantin Kisin y Francis Foster, lo convenció de que la energía no puede analizarse de manera aislada de la economía, el desarrollo y el medio ambiente.

La densidad es la clave

El concepto central del análisis de Tinker es la densidad energética. Según argumentó, históricamente la civilización humana ha avanzado hacia fuentes capaces de proporcionar cantidades cada vez mayores de energía útil a partir de cantidades relativamente pequeñas de material. La madera dio paso al carbón, el carbón al petróleo y, posteriormente, se produjo una creciente transición hacia el gas natural y la energía nuclear. Cada etapa permitió una mayor movilidad, producción industrial y actividad económica.

El carbón, por ejemplo, concentra la energía química que las plantas captaron originalmente de la luz solar. El petróleo es aún más práctico y presenta una mayor densidad energética para el transporte, mientras que el gas natural contiene una mayor proporción de hidrógeno en relación con el carbono. Los combustibles nucleares llevan este principio a un nivel completamente diferente. Tinker considera que esta evolución no responde principalmente a una decisión política, sino a las consecuencias de la física y la economía. «Es la física. No es una cuestión de valoración», afirmó al hablar de las limitaciones impuestas por la densidad energética.

Según Tinker, la energía solar y la eólica enfrentan dos problemas fundamentales. El primero es su relativamente baja densidad de potencia. Producir grandes cantidades de energía requiere extensas superficies de captación y cantidades considerables de materiales. Estos materiales deben extraerse mediante minería, procesarse y manufacturarse. El segundo problema es la intermitencia. La energía solar desaparece durante la noche y disminuye cuando hay nubes; la energía eólica varía en función de las condiciones meteorológicas. Sin embargo, un sistema eléctrico moderno debe funcionar de manera continua.

Esto significa que la energía eólica y solar requieren respaldo, almacenamiento u otras formas de generación firme. Tinker señala como ejemplos las centrales de gas natural y las baterías, cada vez más grandes. Utiliza la llamativa comparación de que las baterías de ion-litio tienen una densidad energética muy baja por unidad de peso, lo que demuestra la dificultad física de almacenar suficiente energía para mantener un sistema eléctrico moderno durante períodos prolongados de baja producción renovable.

También hizo hincapié en que no se puede esperar simplemente que el mundo en desarrollo acepte un futuro mucho menos intensivo en energía. Una pequeña instalación solar puede transformar la vida de una aldea aislada que carece de conexión a la red eléctrica. Tinker describió la instalación de un sistema solar de 3,5 kilovatios en una comunidad indígena de Colombia, que proporcionó iluminación, ventiladores y refrigeración para medicamentos. Sin embargo, eso solo fue un primer paso. Incorporar a estas comunidades a la economía moderna requiere cantidades mucho mayores de energía fiable y de alta densidad.

En realidad, el mundo no está abandonando los combustibles fósiles

Según Tinker, este es uno de los grandes malentendidos en torno a la transición energética. Observar los porcentajes puede generar la impresión de que los combustibles fósiles están desapareciendo, mientras que analizar el consumo absoluto muestra una realidad diferente.

De acuerdo con el panorama que presentó, el carbón, el petróleo y el gas natural todavía representan aproximadamente el 80% de la energía primaria mundial. Su participación porcentual ha cambiado, pero debido a que la población y la actividad económica continúan creciendo, el consumo de varios combustibles fósiles sigue aumentando en términos absolutos. Al mismo tiempo, la energía solar, eólica y otras fuentes se están incorporando al sistema, en lugar de simplemente sustituir los suministros existentes.

La dimensión geográfica es particularmente importante. Asia, liderada por China y cada vez más por India, consume enormes cantidades de energía porque produce una enorme proporción de los bienes manufacturados del mundo. Los países occidentales pueden reducir sus emisiones nacionales trasladando la industria pesada al extranjero, pero Tinker considera que esto no es mucho más que una cuestión contable.

Su descripción es deliberadamente provocadora: los países ricos pueden parecer más ecológicos porque han externalizado la manufactura intensiva en energía a países donde el carbón sigue siendo abundante y barato. Sin embargo, la atmósfera no reconoce las fronteras nacionales. Si los bienes que se consumen en Europa o Estados Unidos se producen utilizando carbón en Asia, las emisiones asociadas no han desaparecido. Simplemente se han trasladado geográficamente.

Tinker relaciona esto directamente con el vínculo entre energía y prosperidad. Europa y Estados Unidos consumen una cantidad desproporcionadamente grande de la energía mundial, pero también generan una cantidad desproporcionadamente grande de la riqueza mundial. Por el contrario, gran parte de Asia y África tiene poblaciones numerosas, pero un consumo de energía per cápita considerablemente menor.

Su conclusión se resume en otra frase breve: «La energía genera riqueza». La implicación es que la política energética también es una política de desarrollo. Restringir el acceso a una energía asequible y fiable puede tener consecuencias que van mucho más allá de los precios de la electricidad, particularmente en los países más pobres que buscan industrializarse.

Por qué Tinker critica el Net Zero

Estas consideraciones sustentan su crítica a las actuales estrategias de Net Zero. Tinker recordó que cuestionó la hoja de ruta de Net Zero de la Agencia Internacional de Energía (AIE) de 2021 y sostuvo que uno de sus supuestos más cuestionables era que el consumo mundial de energía disminuiría. Al mismo tiempo, el escenario contemplaba que los combustibles fósiles se aproximarían a cero, mientras que la energía solar, eólica y la bioenergía se expandirían enormemente.

Tinker sostiene que estos escenarios a veces se presentan como si fueran pronósticos, cuando en realidad son trayectorias condicionadas. En su opinión, el problema es especialmente grave cuando los gobiernos los utilizan como hojas de ruta para sus políticas reales sin considerar adecuadamente el crecimiento demográfico, el desarrollo económico, la demanda energética y las limitaciones físicas.

Es particularmente crítico con las políticas que sacrifican la fortaleza económica en busca de reducciones de emisiones. Según argumentó, Europa ha experimentado aproximadamente dos décadas de estancamiento económico, mientras que Estados Unidos y China continuaron creciendo. Si las industrias con un alto consumo energético cierran en Europa y se trasladan a otros lugares, sostiene que el beneficio ambiental puede ser ilusorio, mientras que el costo económico es real.

La idea más amplia es que la protección del medio ambiente depende, en parte, de la prosperidad. Las sociedades más ricas pueden permitirse agua y aire más limpios, mejores infraestructuras y la restauración de ecosistemas. Las sociedades pobres, a menudo, no pueden. Por consiguiente, debilitar deliberadamente una economía en nombre de la protección ambiental puede, según el análisis de Tinker, socavar los mismos objetivos ambientales que los responsables de las políticas afirman perseguir.

Cambio climático: real, pero no un apocalipsis existencial

La postura de Tinker respecto del cambio climático es más matizada que la caricatura de un «negacionista climático». Reconoce explícitamente que el planeta se está calentando, que las concentraciones atmosféricas de CO2 han aumentado considerablemente y que las emisiones humanas contribuyen al calentamiento.

En lo que se aparta claramente de gran parte del discurso climático contemporáneo es en su evaluación de las consecuencias. Instó a los espectadores, especialmente a los jóvenes, a distinguir entre el calentamiento en sí y las afirmaciones sobre cambios catastróficos en los fenómenos meteorológicos extremos.

Tinker remitió a los oyentes al Sexto Informe de Evaluación del IPCC, particularmente al Grupo de Trabajo I, capítulo 12, tabla 12.12. Sostuvo que la tabla no muestra una evidencia histórica concluyente de muchos de los cambios temidos en los fenómenos meteorológicos extremos, incluso al analizar las proyecciones correspondientes al entonces escenario más extremo, RCP8.5. Por ello, considera que las descripciones que hacen los medios de comunicación y los políticos sobre determinados fenómenos pueden generar una impresión mucho más alarmante que la que justifican las evaluaciones científicas subyacentes.

Su preocupación se centra especialmente en los jóvenes. Tinker relató que se ha encontrado con estudiantes universitarios que creían que la humanidad podría desaparecer en unas pocas décadas debido al cambio climático. Considera que estos temores son desproporcionados con respecto a la evidencia y sostiene que se debería alentar a los jóvenes a examinar los datos subyacentes en lugar de asimilar un único discurso persistentemente catastrófico.

Su consejo se basa esencialmente en la proporcionalidad: el cambio climático es un problema real, pero también lo son la pobreza, los alimentos, el agua, la salud, la educación y el acceso a la energía. Una política sensata debería equilibrar todos estos aspectos en lugar de optimizar la sociedad en función de una única variable ambiental.

India, energía nuclear y la próxima transición energética

India representa, en opinión de Tinker, quizá el ejemplo más claro de por qué es poco probable que la demanda mundial de energía disminuya de manera drástica. Con una población mayor que la de China, pero una economía que todavía es considerablemente más pequeña, India tiene un enorme margen para expandirse económicamente. Tinker espera que esa expansión genere un importante aumento del consumo de energía.

Esto no significa necesariamente que el aumento de la demanda energética tenga que traducirse en un incremento proporcional de las emisiones. Tinker considera que la evolución a largo plazo del sistema energético apunta hacia el metano, el hidrógeno y la energía nuclear. Considera especialmente prometedora la energía nuclear debido a su enorme densidad energética y a su capacidad para proporcionar electricidad de manera continua.

Según Tinker, India tiene la oportunidad de evitar parte del modelo de desarrollo intensiva en combustibles fósiles que siguió China, acelerando la expansión de la energía nuclear y del gas natural. En su opinión, la rápida expansión de la energía nuclear en Francia constituye un ejemplo de cómo un país puede lograr una descarbonización considerable sin sacrificar la disponibilidad de electricidad fiable.

Adaptación en lugar de pánico

La entrevista termina con otro elemento importante de la filosofía de Tinker: la adaptación. Incluso si el mundo continúa calentándose, no considera que la humanidad carezca de medios para hacerle frente. Los seres humanos se han adaptado a entornos cambiantes a lo largo de la historia, y el progreso tecnológico ha ampliado enormemente la capacidad de las sociedades ricas para protegerse de los peligros ambientales.

Por ello, Tinker no concibe el futuro sistema energético como una simple competencia entre tecnologías «verdes» y «contaminantes», sino como un problema de optimización que involucra la seguridad energética, la asequibilidad, la fiabilidad, el crecimiento económico, la protección ambiental y el desarrollo tecnológico. Habrá compensaciones, sostiene, y cada país tendrá una combinación óptima diferente.

En consecuencia, su mensaje final no consiste tanto en negar el cambio climático como en resistirse a las soluciones simplistas. «Nos estamos adaptando», les dijo a los presentadores.

Para Tinker, la cuestión central no es si las sociedades deberían reducir sus impactos ambientales, sino cómo pueden hacerlo sin sacrificar la energía abundante y fiable que hace posible la prosperidad moderna. En su opinión, la respuesta definitiva probablemente no consistirá en eliminar las fuentes de energía de alta densidad en favor de fuentes intermitentes, sino en avanzar tecnológicamente hacia formas de energía aún más densas, limpias y fiables, sobre todo el gas natural, la fisión nuclear y, si se logra dominar la tecnología, la fusión nuclear.

El resultado es una visión decididamente pragmática del futuro energético: ampliar el acceso a la energía, permitir que los países más pobres se vuelvan más ricos, reconocer las limitaciones físicas impuestas por la densidad energética y promover tecnologías más limpias cuando se vuelvan superiores desde el punto de vista económico y técnico. Para Tinker, así debería ser una verdadera transición energética.

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April 8, 2026|Categories: News|Tags: Energy crisis, Fossil Fuels, Straat van Hormuz|
By |2026-08-20T18:55:38+02:00August 20, 2026|Comments Off on «No existe tal cosa como la energía renovable»
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