La confesión nuclear de Alemania es una grieta en la ilusión del Net Zero
Cuando llegue la próxima ola prolongada de frío, sequía o aumento de la demanda, la debilidad del enfoque anti-combustibles fósiles se reflejará en facturas más altas, apagones rotativos y enojo público. La clase política no podrá seguir evitando la realidad para siempre, afirma Vijay Jayaraj.
El canciller alemán Friedrich Merz ha calificado el abandono de la energía nuclear como un “grave error estratégico” que dejó a Alemania sin una fuente estable de energía y convirtió la Energiewende en la transición energética más costosa del planeta. Esto representa una señal temprana de un repliegue mundial frente a políticas que marginaron la energía nuclear y demonizaron el carbón, el petróleo y el gas natural.
Vergüenza nuclear en Alemania y Japón
Alemania cerró obstinadamente sus últimos tres reactores nucleares operativos en abril de 2023, justo en medio de una severa crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. Tal como habían advertido los pragmáticos, los ciudadanos alemanes ahora enfrentan precios de electricidad extremadamente altos y siguen dependiendo en gran medida de la energía importada.
El sueño verde fue vendido como un camino hacia energías renovables “baratas”, pero la realidad para los hogares y fábricas alemanas ha sido precios récord de electricidad, subsidios complejos para empresas e individuos favorecidos que se alinean con la narrativa climática, y una red eléctrica que tiene dificultades durante días sin viento o bajo cielos nublados.
Japón cometió un error muy similar, aunque finalmente está corrigiendo el rumbo. Tras el desastre de Fukushima, el gobierno reaccionó cerrando los 54 reactores nucleares del país. Hoy, Japón está reiniciando lentamente esas unidades que habían quedado inactivas.
El patrón es claro: los países abandonan fuentes de energía confiables bajo presión política y luego pasan años reconstruyendo aquello que antes demonizaron y desmantelaron.
Arrepentimiento por abandonar los combustibles fósiles
Por eso anticipo una cascada de reversiones similares por parte de líderes nacionales que participaron en una campaña destructiva que privó a las redes eléctricas de fuentes confiables, asequibles y abundantes de carbón, petróleo y gas natural.
Los políticos ya están frenando discretamente sus agresivos planes de eliminación de combustibles fósiles cuando la realidad golpea. El enorme yacimiento de gas de Groningen debía cerrarse permanentemente debido a riesgos sísmicos locales. Sin embargo, en 2024, el Senado neerlandés retrasó la votación final sobre el cierre cuando los legisladores exigieron garantías de que abandonar ese recurso nacional no pondría en peligro la seguridad energética.
Apenas una semana después de que el canciller alemán admitiera el fracaso de la política nuclear, el ministro de Energía del país lamentó en una conferencia de petróleo y gas el impulso de las políticas de net zero, haciendo referencia indirecta al abandono de los combustibles fósiles.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump tomó medidas ejecutivas destinadas a impedir el cierre de algunas plantas de carbón, incluidas órdenes para mantener operativas instalaciones antiguas como la planta J.H. Campbell en Michigan con el fin de “evitar apagones de verano”.
En Sudáfrica, el ministro de Recursos Minerales y Energía, Gwede Mantashe, se ha opuesto constantemente a la presión internacional para abandonar rápidamente el carbón. “No destruyes lo que tienes basándote en la esperanza de que algo mejor venga después”, afirma. Mantashe insiste correctamente en que proteger la capacidad del Estado para suministrar energía debe seguir siendo una prioridad.
India ofrece quizá el ejemplo más contundente de este pragmatismo energético. El país ha dejado claro que el carbón seguirá siendo la columna vertebral de su economía durante décadas, aunque sus diplomáticos hagan promesas vacías sobre alcanzar emisiones netas cero en 2070. El viceministro de Energía, Shripad Naik, reveló recientemente que India añadió 7,2 gigavatios de nueva capacidad de carbón solo en el año fiscal 2025–26 y que agregará 307 gigavatios de capacidad total basada en carbón para 2035.
Falta de previsión
La mayoría de los países occidentales, especialmente en Europa, carecen totalmente de esta previsión básica en materia de seguridad energética. Muchos han adoptado políticas que desmantelan plantas de carbón, petróleo, gas y energía nuclear antes de construir alternativas creíbles. Persiguen objetivos de reducción de emisiones mientras minimizan los costos para sus ciudadanos.
La seguridad energética ha ganado protagonismo en las noticias debido a la inestabilidad en Medio Oriente. Sin embargo, quizá ni siquiera haga falta una guerra para desencadenar la próxima generación de crisis energéticas. Cuando llegue la próxima ola prolongada de frío, sequía o aumento brusco de la demanda, la debilidad del enfoque anti-combustibles fósiles se manifestará en facturas más altas, apagones rotativos y enojo público.
La confesión de Merz sobre la energía nuclear sugiere que la clase política no podrá seguir evitando la realidad para siempre.
Este comentario fue publicado originalmente en PJ Media el 11 de mayo de 2026.

Vijay Jayaraj
Vijay Jayaraj es asociado de Ciencia e Investigación en la CO2 Coalition, en Fairfax, Virginia. Posee una maestría en ciencias ambientales de la University of East Anglia y un posgrado en gestión energética de Robert Gordon University, ambas en el Reino Unido, además de un bachillerato en ingeniería de Anna University, India. También se desempeñó como investigador asociado en la Changing Oceans Research Unit de la University of British Columbia, Canadá.
more news
Germany’s Energy Minister Admits Renewable Energy is Ruining the Country
Germany’s Energy Minister recently delivered a verdict that would have been career-ending heresy only a year ago: “One fact has been concealed for too long: an energy transition that ignores system costs will ruin the country it claims to save.” So fifteen years after Merkel’s nuclear panic, reality is reasserting itself with the cold logic of physics and markets.
“Heartland Conference took the nation’s capital by storm”
Groups like the Heartland Institute, the CO2 Coalition and the Committee for a Constructive Tomorrow (CFACT) are enjoying unprecedented influence, was the media’s conclusion after the 16th International Conference on Climate Change in Washington DC.
UK economist says high energy prices are ‘good for the climate’
A UK economist recently said the quiet part out loud: high energy prices are ‘good for the climate’. This is not an aberration, says Tilak Doshi, but symptomatic of modern economists. “The barbarians did not storm the gates. The Western elites invited them in, gave them chairs, and asked them to redesign the curriculum.”






