Profesor Seok Soon Park: “Los modelos climáticos son máquinas de generar miedo”
Durante una conferencia celebrada en Oslo el 30 de junio de 2026, el profesor Seok Soon Park, destacado científico ambiental surcoreano y embajador de Clintel para Corea del Sur, presentó una crítica exhaustiva a los modelos climáticos utilizados por el IPCC. Basándose en décadas de experiencia en modelización ambiental, sostuvo que estos modelos presentan limitaciones científicas fundamentales y que funcionan más como «máquinas de generar miedo» que como herramientas fiables para predecir el clima futuro.
El profesor Seok Soon Park y el Dr. John Clauser, premio Nobel de Física, en la Conferencia EIKE celebrada en Halle (Alemania), el 27 de junio de 2026. Ambos son embajadores de Clintel.
Professor Seok Soon Park Ph.D.
24 de julio de 2026
En esta conferencia, el profesor Seok Soon Park presentó un análisis crítico de la estructura y las limitaciones de los modelos climáticos utilizados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) desde la perspectiva de un experto en modelización ambiental. En el resumen de la conferencia distribuido con antelación, presentó así su trayectoria de investigación:
“Desde mis años de posgrado en la década de 1980, he dedicado mi carrera académica al desarrollo de modelos informáticos para cuantificar fenómenos naturales complejos. Mi investigación ha abarcado ecuaciones diferenciales, análisis numérico, programación informática, visualización gráfica y la calibración y verificación de modelos ambientales mediante datos observacionales. También me he especializado en informática ecológica y en métodos estadísticos no paramétricos que tienen en cuenta la estacionalidad, la no estacionariedad y las tendencias a largo plazo. Mediante el uso de estos modelos, he procurado predecir los efectos de las actividades humanas sobre los sistemas ambientales y desarrollar estrategias científicamente fundamentadas para abordar los problemas ambientales.”
El profesor Park inició su conferencia afirmando que los modelos climáticos se han convertido en la base fundamental de la narrativa actual sobre una supuesta catástrofe climática. Sostuvo que las advertencias públicas sobre una inminente catástrofe climática dependen más de las simulaciones generadas por modelos climáticos que de la evidencia observacional directa. Según él, los modelos climáticos actuales presentan limitaciones fundamentales que los hacen inadecuados como herramientas científicas fiables. Por esta razón, los describe como “máquinas de generar miedo”.
La conferencia estuvo organizada en cinco partes: (1) por qué el IPCC llegó a depender de los modelos climáticos; (2) los principios en los que se basa la construcción de esos modelos; (3) las debilidades fundamentales de los modelos climáticos; (4) la aplicación de los modelos climáticos al concepto de desequilibrio energético de la Tierra y (5) sus opiniones sobre la política climática actual.
Objetivos políticos
El profesor Park comenzó repasando la creación del IPCC y las primeras afirmaciones sobre el calentamiento global realizadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP). Presentó pruebas documentales que, según él, indican que ya en 1989 —antes de la publicación del Primer Informe de Evaluación (FAR) del IPCC— el PNUMA ya sostenía que el calentamiento global era causado por las actividades humanas y que constituía el inicio de una inminente catástrofe mundial.
En cambio, el Primer Informe de Evaluación del IPCC, publicado en 1990, citaba la reconstrucción de la historia climática desarrollada por Hubert Lamb, reconociendo tanto el Período Cálido Medieval como la Pequeña Edad de Hielo, y concluía que seguía siendo incierto si el calentamiento observado podía atribuirse a las actividades humanas. No obstante, las Naciones Unidas adoptaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC/UNFCCC) en 1992 y el Protocolo de Kioto en 1997.
El profesor Park sostuvo que, si las conclusiones del Primer Informe de Evaluación (AR1) se hubieran aceptado de manera coherente, habría sido difícil justificar la adopción de esos acuerdos internacionales. Según él, ese fue el momento en que la ciencia del clima comenzó a subordinarse a objetivos políticos.
El “palo de hockey”
El profesor Park citó el conocido gráfico del «palo de hockey», elaborado por Michael Mann, como un ejemplo representativo. Sostuvo que los artículos de Mann, publicados en 1998 y 1999, eliminaron en la práctica el Período Cálido Medieval y la Pequeña Edad de Hielo del registro histórico de temperaturas, presentando el calentamiento reciente principalmente como resultado de la actividad humana. Asimismo, afirmó que el Tercer Informe de Evaluación (TAR) del IPCC dejó de utilizar la reconstrucción de la historia climática desarrollada por el reconocido climatólogo Hubert Lamb y adoptó, en su lugar, la reconstrucción del “palo de hockey” de Mann.
A continuación, el profesor Park sostuvo que dos acontecimientos representaron un importante desafío para el IPCC: la denominada pausa del calentamiento global (Global Warming Hiatus), que generalmente se considera que se extendió entre 1998 y 2015, y el escándalo conocido como Climategate, ocurrido en 2009. Según él, estos hechos llevaron al IPCC a depender cada vez más de los modelos climáticos en lugar de la evidencia observacional, desplazando su énfasis hacia la proyección de futuras catástrofes climáticas mediante simulaciones numéricas.
RCP8.5
Prosiguió explicando que los resultados de los modelos climáticos basados en el escenario RCP8.5 se convirtieron en el principal fundamento científico del Quinto Informe de Evaluación (AR5) del IPCC. También afirmó que el Acuerdo de París, adoptado en 2015, se basó en gran medida en esas proyecciones de los modelos. En su opinión, las políticas de neutralidad de carbono que actualmente aplican muchos países también se sustentan en esos modelos climáticos y en el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global desde la era preindustrial a 1,5 °C. No obstante, señaló que el propio Tercer Informe de Evaluación (TAR, 2001) ya reconocía las limitaciones inherentes a la predicción precisa del clima a largo plazo mediante modelos numéricos.
Posteriormente, el profesor Park describió la estructura básica de los modelos climáticos. Explicó que estos se construyen sobre el balance energético de la Tierra, equilibrando la radiación solar entrante con la energía saliente, al tiempo que representan matemáticamente las interacciones entre la atmósfera, los océanos, la criosfera y la superficie terrestre. La circulación atmosférica, el ciclo hidrológico, las reacciones químicas, las corrientes oceánicas, los cambios en la nieve y el hielo, la vegetación y el albedo de la superficie se incorporan mediante formulaciones matemáticas. Según el libro Unsettled (2021), del profesor Steven Koonin, la atmósfera se divide en aproximadamente un millón de celdas de cálculo y los océanos en alrededor de cien millones de celdas, suponiéndose que cada una posee propiedades físicas uniformes.
Nubes
Desde la perspectiva de un especialista en modelización, el profesor Park sostuvo que estos modelos climáticos presentan numerosas limitaciones fundamentales que les impiden funcionar como herramientas científicas fiables para realizar predicciones. Identificó el tratamiento inadecuado de las nubes como la deficiencia más importante. Explicó que los modelos climáticos actuales suelen utilizar una resolución horizontal de entre 100 y 250 kilómetros, mientras que la mayoría de las nubes son mucho más pequeñas que una sola celda de cálculo. Además, las variaciones de las propiedades de las nubes con la altitud y su papel en la reflexión de la radiación solar entrante no pueden representarse de forma adecuada. Según Park, mientras las nubes no puedan modelarse con precisión, ni la reconstrucción del clima pasado ni la predicción del clima futuro pueden considerarse fiables.
El profesor Park sostuvo además que, en la práctica, es imposible especificar adecuadamente las condiciones iniciales y de contorno, así como calibrar y verificar los modelos climáticos. Señaló que las proyecciones de los modelos presentadas en el Quinto Informe de Evaluación (AR5) difieren sustancialmente de los registros observacionales y que las proyecciones generadas por distintos modelos pueden variar entre sí por un factor de tres a cuatro. Añadió que estas deficiencias se analizan ampliamente en el libro Unsettled del profesor Steven Koonin, y que el físico y premio Nobel John Clauser también ha criticado repetidamente las limitaciones fundamentales de los modelos climáticos actuales.
El profesor Park también hizo referencia a varios acontecimientos recientes. Señaló que Jim Skea, actual presidente del IPCC, ha advertido contra una interpretación excesiva del objetivo de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París y anunció en mayo que el escenario RCP8.5 dejaría de utilizarse en la elaboración del Séptimo Informe de Evaluación (AR7) del IPCC.
Asimismo, mencionó las declaraciones de Jonathan Cohler, quien sostuvo durante la conferencia del Heartland Institute, celebrada en Washington D. C. en abril de 2026, que el propio concepto de temperatura media global es científicamente cuestionable. Según Cohler, una temperatura media solo tiene un significado físico riguroso en sistemas que se encuentran en equilibrio termodinámico. Dado que el sistema climático de la Tierra es, por naturaleza, un sistema que no está en equilibrio termodinámico, argumentó que la temperatura media global no debería considerarse una magnitud física científicamente válida.
Manipulación de datos
El profesor Park explicó que, a partir del Quinto Informe de Evaluación (AR5), el IPCC comenzó a dar cada vez más importancia al concepto de desequilibrio energético de la Tierra (Earth’s Energy Imbalance, EEI) como complemento de la métrica tradicional de la temperatura media global. Sin embargo, sostuvo que la comparación entre las simulaciones de los modelos climáticos y las observaciones obtenidas por los satélites CERES (Clouds and the Earth’s Radiant Energy System) de la NASA, presentada en el Sexto Informe de Evaluación (AR6), también resultaba problemática.
El profesor Park hizo referencia a una afirmación realizada por Ned Nikolov y Karl Zeller en 2024, según la cual, durante el procesamiento de los datos de CERES, el conjunto de datos observacionales habría sido multiplicado por –1 para facilitar su comparación con los resultados de los modelos climáticos, invirtiendo así su tendencia. Según el Dr. Nikolov, los autores del Capítulo 7 del AR6 (Grupo de Trabajo I) reconocieron que los datos de CERES efectivamente habían sido multiplicados por –1, pero no pudieron ofrecer una justificación científicamente convincente para hacerlo. Park sostuvo que esto constituía una manipulación de datos y presentó la figura correspondiente del AR6, afirmando que mostraba una discrepancia sustancial entre los datos observacionales y las simulaciones de los modelos climáticos.
El profesor Park también argumentó que las observaciones de CERES indican que el calentamiento reciente está estrechamente relacionado con cambios en el albedo de la Tierra, mientras que los modelos climáticos intentan explicar este fenómeno principalmente en términos del aumento de los gases de efecto invernadero. En su opinión, esta diferencia fundamental conduce inevitablemente a discrepancias entre las observaciones y las proyecciones de los modelos. Asimismo, comentó las críticas del Dr. John Clauser sobre las grandes incertidumbres que existen al calcular el balance energético de la Tierra y planteó otras objeciones respecto a la interpretación de la historia climática presentada en el AR6.
Vapor de agua
En sus observaciones finales, el profesor Park sostuvo que más del 90 % del efecto invernadero atmosférico es atribuible al vapor de agua y que el aumento actual de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera tiene solo una influencia limitada sobre el efecto invernadero total. También afirmó que las nubes, y no el dióxido de carbono, desempeñan el papel dominante en la regulación de la temperatura de la Tierra, y aseguró que esta conclusión está respaldada tanto por la historia climática como por numerosas evidencias.
El profesor Park también señaló que, a pesar de las Conferencias de las Partes (COP) celebradas cada año en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC/UNFCCC) desde 1992, y de la aplicación de políticas climáticas cada vez más estrictas, las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera han seguido aumentando. Sostuvo que la ausencia de una reducción apreciable durante los confinamientos mundiales por la COVID-19 en 2020 demuestra que la humanidad no puede controlar de forma significativa las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono. Asimismo, afirmó que el aumento del CO2 atmosférico aporta beneficios importantes tanto para la sociedad humana como para la vegetación terrestre.
Por último, el profesor Park expresó su acuerdo con las opiniones de Bjørn Lomborg (Dinamarca) y de Alice Weidel (política del partido AfD, Alemania), al sostener que las Naciones Unidas han seguido un rumbo fundamentalmente equivocado en materia de política climática. También señaló que la administración del presidente Donald Trump se había retirado de 66 organizaciones internacionales, lo que, según él, dejó a las Naciones Unidas en una grave crisis financiera. Concluyó la conferencia repasando brevemente su propia trayectoria en el campo de la modelización ambiental y reiterando la perspectiva desde la cual había evaluado los modelos climáticos del IPCC.
Este es un artículo-resumen de la conferencia que el profesor Seok Soon Park ofreció recientemente en Noruega.
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Vea a continuación la conferencia íntegra del profesor Seok Soon Park, donde presenta las pruebas y los argumentos que sustentan las conclusiones resumidas en este artículo.
Seok Soon Park
El profesor Seok Soon Park es un destacado científico ambiental surcoreano y profesor emérito de la Universidad Femenina Ewha (Ewha Womans University). Obtuvo un doctorado (Ph.D.) en Ciencias Ambientales en la Universidad de Rutgers y fue presidente del Instituto Nacional de Investigación Ambiental de Corea del Sur. Actualmente es embajador de Clintel para Corea del Sur.
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